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PERÚ EN GUADALAJARA (España)                                     

Murales colgantes y pintura mural : MANUEL MÉNDEZ GUERRERO

Poesía: ALFREDO VILLAVERDE

 

"MÉNDEZ VERSUS GUAS EN LA SEMANA DE PERÚ EN GUADALAJARA"  

Antonio HERRERA CASADO Cronista provincial. NUEVA ALCARRIA. Abril 1991

GLOSA DE UN HERMANAMIENTO

 

Estas palabras quieren ser, más que noticia, glosa encendida del hermanamiento que esta semana se ha hecho, se está aún haciendo entre el Perú y Guadalajara. Porque la noticia puede ser todo lo amplia o lo estrecha que se quiera en otras páginas se expresa con detalle. Pero la glosa quiere llegar al corazón de la noticia. Y es ésta.

 

La educación (dijo Gandhi) consiste en obtener lo mejor de uno mismo. Y la cultura (palabra de Ortega) es aquello que nos queda en la cabeza cuando se ha olvidado lo que hemos aprendido. Dos definiciones diferentes pero complementarias. Educación y Cultura están, sin  saberlo, en el corazón de muchos. El Patronato Municipal de Cultura ha puesto esta semana mil granos de una y otra por las calles de Guadalajara. Y el éxito ha sido total. Sobre las paredes doradas de siglos del palacio del Infantado, honra de la ciudad arriacense, y paradigma de su valer y de su historia, han colgado y se han movido  -aun lo hacen ahora- los grandes tapices volantes (murales colgantes también se llaman) de Manuel Méndez Guerrero. Un peruano que hace de todo: pintar, pensar y viajar. Además hace libros de maravilla sobre las ciudades hispanoamericanas, todavía cultiva a golpes de sonrisa la amistad de muchos que, como él, hacen de la educación y la cultura una norma de vida.

 

Cuando Juan Guas, el arquitecto borgoñón que a finales del siglo XV trazara esta maravilla afiligranada de piedra que es la fachada del Palacio del Infantado, hiciera sus dibujos sobre el papel mirando la distancia azul del valle del Henares, no podía ni por asomo pensar que muy lejos, al otro lado del Oceanum Tenebrosum hubiera un mundo poblado de gentes (los Incas entonces, como antes los Chimú, los Nazca o los Huari) y que en sus ricas telas y extraordinarias pinturas destacara la serpiente y el águila, motivos sincréticos de culturas ciertas y desconocidas.

 

Hoy, cinco siglos después, todo se explica. Guas desapareció del mundo, aunque no su obra. Méndez surge sobre las losas de la lonja ducal, y cuelga sus realizaciones coloristas, simples pero preñadas de culturas viejas, ciertas y hermosas, de las altas escaraguaitas palaciegas. Pone también (hoy se inaugura, a las ocho de la tarde) la pintura mural que su talle muralista ha producido, en la calle Beladíez, en el paso de “las Francesas” a San Esteban, adornado de los versos de Alfredo Villaverde que hablan de encuentros y ofrendas.

Todo un acierto, en serio, estas Jornadas de Perú en Guadalajara. Porque los motivos para que nuestra ciudad y (por ejemplo) Lima sean partícipes de la palabra y el color, son numerosos. Además de esta muestra de Manuel Méndez, ¿cómo no recordar la presencia de tantos y tantos alcarreños en el viejo Perú de la colonia? Allí estuvieron el padre fray Pedro de Urraca, -jadraqueño- haciendo maravillas entre Trujillo y la Merced de Lima. O don Juan de Mendoza y Luna, marqués de Montesclaros, ejerciendo el virreinato entre la capital  y el puerto del Callao. Cientos más que en esta semana han florecido en sus tumbas, y han expresado esa corriente de humor y amor entre Guadalajara y el Perú.

 

Inca, Nazca, Chavín y Moche

hijos de la serpiente y de la piedra.

Aquí os recordamos con símbolos y huellas

donde la vida vuelve a ser el nudo

de un encuentro que aquí se nos desvela

Alfredo Villaverde

 

Artistas invitados:

Rufino de Mingo, Mª Ángeles del Álamo, Francisco Núñez, Hilda Fux, Geo Ripley, Belén Pezuela, Diego Romero y Paloma Martín.

 

Pintura mural: Calle Beladiéz, Guadalajara.